Sinopsis de Las bodas de Fígaro

Las bodas de Fígaro es una ópera bufa en cuatro actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart sobre un libreto en italiano de Lorenzo da Ponte, basado en la obra de Pierre Agustín Caron de Beaumarchais, Le mariage de Fígaro ou la folle journée, Fue estrenada en Viena el 1 de mayo de 1786, bajo la dirección del mismo compositor.

Es considerada como una de las mejores creaciones de Mozart y una de las óperas más importantes de la historia de la música. A pesar de haber recibido muchas críticas en su época, logró grandes éxitos en sus representaciones. Con esta obra comienza la relación de trabajo con Lorenzo da Ponte, una de las más fructíferas  de la historia de la ópera, de la que resultaron tres obras maestras del género: Las bodas de Fígaro, Don Giovanni y Così fan tutte.

La trama se desarrolla en Sevilla, durante la mitad del siglo XVIII, y nos sitúa en el palacio del conde de Almaviva. Rosina ya s ha convertido en su mujer, la condesa,  pero el conde busca los favores de la joven Susanna, que es la prometida de Fígaro, criado del conde. La trama se complica cuando el conde de Almaviva descubre que su paje Cherubino muestra mucho interés en la condesa, y por ello se quiere deshacer de él enviándolo a la guerra. Fígaro, Susanna y la condesa se ponen de acuerdo para entorpecer los planes del conde y poner de manifiesto su infidelidad. Pero, mientras tanto, Fígaro mantiene una discusión con Bartolo y Marcellina, que acaba con el descubrimiento de que Fígaro es el hijo de ambos. Al final del día todos los protagonistas  se encuentran en el palacio, donde se suceden las equivocaciones hasta que finalmente el conde y la condesa se reconcilian y Fígaro y Susanna se pueden casar.

Mozart buscaba desesperadamente triunfar en los escenarios, ya que era allí donde se encontraba la fama y la fortuna, y se esforzaba en conseguir algún encargo, como un pequeño entretenimiento en alemán, Der Schauspieldirektor de principios de 1876, para recuperar la fama que había conseguido en 1782 con la ópera El rapto en el serrallo.

Además, tenía que superar un prejuicio muy extendido entonces según el cual sólo los italianos podían escribir ópera bufa y triunfar en la ópera cómica italiana, género que no practicaba desde el éxito conseguido en Múnich, con La finta giardiniera. Un aspecto importante era, que la ópera Il barbieri di Siviglia de Paisiello triunfaba  en Viena con sesenta representaciones, un récord que ninguna otra ópera había igualado.

De Beaumarchais escribió tres obras sobre el conde Almaviva: la segunda, Le mariage de Fígaro, donde el conde se casó con Rosina. La primera, Le barbier de Séville, ou la précaution inutile (1775), trata sobre la ilícita persecución por parte del conde a Rosina, pupila del doctor Bartolo. Tanto Giovanni Paisiello, como más tarde, Rossini hicieron sendas óperas bufas que se basaban en ella. Le mariage de Fígaro ou la follé journée (1784) acontece tres años después, cuando el conde ha puesto los ojos en la prometida de Fígaro, Susanna, quien está al servicio de la condesa. La última obra de la trilogía de Fígaro, L'autre Tartuffe, ou La mére coupable (1792), trata de los amores de la condesa con un paje, Cherubino, con quien tiene un hijo ilegítimo.

La ópera se estrenó el 1 de mayo de 1786 en el Burgtheater de Viena. El mismo Mozart dirigió las dos primeras actuaciones sentado enfrente del clavicémbalo como era costumbre entonces.

 

Argumento:

Lugar: Cerca de Sevilla   Época: Fines del siglo XVIII.

 

Acto I

Un cuarto en el castillo de Almaviva. Fígaro con su novia Susanna miden las paredes  que habitarán después de casados. Susanna le comenta de los galanteos que le hace el conde, pero cómo ella ama a Fígaro, éste acompañándose de una guitarra, canta esta jovial canción: " se vuol ballare, Signor Contino... " Llegan Bartolo y Marcellina con un documento en el cual Fígaro se había comprometido a casarse con Marcellina o pagar una fuerte indemnización. Bartolo, enamorado de Susanna, busca venganza, Bartolo canta: " La vendetta... " y después un dúo de Marcellina y Susanna: " Vía resti servita... "

en el que con ironía, se calumnian mutuamente ... y Marcellina se va... Se presenta Cherubino, el joven paje, diciendo que el conde lo ha amenazado por flirtear con Barbarina (en realidad está enamorado de la condesa y el conde está celoso) y agrega que es un loco en cuestión de amores. Aria: " Non so piu cosa son... " Su conversación con Susanna es interrumpida al oír que viene el conde y se esconde detrás de un sillón. Se aparece el conde y se dedica a enamorar a Susanna, pero también el conde es sorprendido por la llegada de Basilio y Susanna esconde al conde detrás del sillón, mientras Cherubino se sienta en la silla y es cubierto por Susanna con un abrigo. Basilio le cuenta a Susanna de las murmuraciones, de que el paje le hace el amor a la condesa, y al escuchar esto el conde, sale furioso y Susanna simula que va a desmayarse y los dos hombres la sostienen. Trío: " Cosa sento? tosto andati... " y el conde les informa cómo descubrió una vez al paje bajo la mesa con Barbarina, y al explicarlo, levanta el abrigo y ve al paje, se sorprende y se encoleriza. Aparece Fígaro con un grupo de aldeanos que vienen a agradecer al conde la reciente abolición del derecho  "del señor " ... Para dar a Cherubino una expulsión honorable, el conde le da el cargo de oficial con la orden de salir de inmediato a Sevilla. Fígaro con ironía, burlándose del atemorizado Cherubino, canta la célebre Aria:  " Non piu andrai... ". 

 

Acto II

Alcoba de la condesa. La condesa, sola, se lamenta de la poca fidelidad de su esposo; canta una triste queja de amor: 

" Porgi amor... " Entra Susanna y al poco tiempo Fígaro, que le dice van a mandarle al conde una carta anónima para atormentarlo por celos. Se va y Cherubino aparece con su nombramiento oficial que enseña a las dos mujeres; acompañado por Susanna con la guitarra, canta la romanza: " Voi, che sapete... " (Esta romanza es una de las más bellas jamás escrita para contralto) Luego lo visten de mujer, Susanna le pide se arrodille. Aria: " Veinte, inginocchiatevi... " Repentinamente el conde aparece  y rápido Cherubino se esconde en el ropero que la condesa cierra con llave. El conde irritado y celoso muestra la carta y oye al paje que está en el ropero, pero la condesa no lo abre alegando no tener la llave y el conde lo hace ir con él a buscar una herramienta para abrirlo. Mientras se han ido, Cherubino sale y escapa por la ventana, tomando Susanna su lugar en el ropero. Cuando el conde regresa y está a punto de romper la puerta, Susanna sale del ropero con gran sorpresa de todos y las dos mujeres declaran al conde que solo han querido castigar sus celos; él las perdona. Fígaro llega de improviso y es acusado de ser el autor del anónimo, pero él lo niega. Entra Antonio el jardinero medio ebrio, quejándose de un hombre que al saltar por la ventana, arruinó sus flores y después huyó. Fígaro contesta que él fue, con gran sorpresa del conde, pero el jardinero dice que el tal hombre perdió algunos papeles, entre ellos el nombramiento de oficial de Cherubino. Se reconoce este papel y el conde se pone frenético. Para aumentar el desconcierto, llegan Marcellina y Bartolo con el documento en el que Fígaro promete desposarse con Marcellina y están decididos a hacerlo valer. Bartolo y Basilio son los testigos; Susanna y Fígaro se sienten perdidos: todo es confusión.

 

Acto III

Un salón de fiestas. El conde reflexiona sobre la situación confundido por los eventos precedentes (" Che imbarazzo è mai questo ") Incitada por la condesa, Susanna entra en escena y acuerda ver al conde más tarde esa noche, aunque en realidad es la misma condesa la que planea encontrarse con el conde disfrazada de Susanna. Cuando Susanna sale, el conde le escucha decir a Fígaro que ya ha ganado el caso. Dándose cuenta de que ha sido engañado, decide vengarse de Fígaro, haciéndole casarse con Marcellina o pagar una gran cantidad de dinero. El juez don Curzio se presenta con Fígaro, Marcellina y Bartolo y conmina a Fígaro a casarse con Marcellina o a pagarle una fuerte suma de dinero para reparar el daño, pero como éste no tiene, le obliga a casarse con ella. Fígaro alega ser de noble cuna y muestra una marca en el brazo por la cual Marcelina lo reconoce como su propio hijo ¡y de Bartolo... !  Están todos abrazándose cuando llega Susanna con el dinero para comprar la libertad del novio. Se apaciguan pronto y se retiran. (Sexteto:  "Riconosci in questo amplesso... ")  La condesa está sola meditando un plan para disfrazarse como Susanna y encontrarse con el conde en el jardín y se queja del amor perdido de su esposo. Aria: " E Suzzane non vieu?... Dove sono i bei momenti... "  Susanna entra y la condesa le dicta una carta destinada a confundir a su marido. Dúo:  "Sull' aria " o " Dueto El Céfiro ". Cherubino entra disfrazado de mujer mientras un coro de aldeanos ofrecen a la condesa un ramo de flores. Se escucha la marcha nupcial y Fígaro canta: " Ecco la marcia... " Todos se retiran excepto el conde y la condesa que esperan fríamente hasta que la doble procesión nupcial regresa, con Fígaro y Susanna y Bartolo y Marcellina. Susanna (observada por Fígaro) entrega al conde la nota dictada por la condesa, fijada por un seguro que debe ser devuelto en señal de conformidad.

 

Acto IV

En el jardín. Barbarina busca el seguro perdido. Aria: " L'ho perduta... " y luego Marcellina expresa su poca consideración por los hombres. Aria: " Il capro e la capretta... " Por otro lado, Basilio dice: " como en aquellos años cuando inexperto... " 

Aria: " In que degli anni... " Se retiran y Fígaro llega quejándose de la traición y fragilidad de las mujeres: " Al che il fidarsi a donna... "  Se esconde pero es visto por Susanna que llega con la condesa y Marcellina y, para atormentar a Fígaro canta: " Deh, vieni, non tardar... " y se va...  Cherubino, que había quedado con Barbarina, ve a la condesa, que iba disfrazada  de Susanna, e intenta besarla, pero en ese momento llega el conde, y es él quien recibe el beso. Éste le responde con un bofetón, que recibe Fígaro, que se había acercado para ver qué pasaba. Cuando Cherubino y Fígaro se van (" Partito è al fin l'audace "), el Conde empieza a seducir a la Condesa, pensando siempre que es Susanna, lo que enfurece a Fígaro, quien lanza un grito y asusta al Conde. Él y su esposa disfrazada salen hacia el bosque, dejando a Fígaro desolado. De repente aparece Susanna, y Fígaro piensa que es la Condesa. Para vengarse del Conde, Fígaro empieza a cortejarla, aún cuando la reconoce por la voz, lo que hace que Susanna se enfurezca, ya que no se dio cuenta que había sido reconocida por su esposo, Fígaro. Cuando se da cuenta (" Pace, pace, mio dolce tesoro... "), la pareja se abraza y Fígaro le pone el zapato a Susanna. Escuchan la voz del Conde, que entra buscando a Susanna. Fígaro y Susanna deciden entonces continuar con el plan de engañar al Conde, y Fígaro comienza a cortejar a la Condesa falsa, lo que enfurece al Conde, que confunde a Susanna con la Condesa. Llama a todos y aparecen don Bartolo y don Basilio, junto con Antonio y Marcellina. Todos juntos piden perdón al Conde, pero él se niega, hasta que aparece la Condesa, dejando a todos muy sorprendidos. El Conde pide perdón a su esposa, por sus sospechas y por su mala conducta. La Condesa le perdona y acaba el acto con una alegre fiesta.


Sinopsis de la ópera Cavalleria rusticana

Cavalleria rusticana es una ópera en un acto de Pietro Mascagni con un libreto en italiano de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido Menasci, con base en la adaptación de una obra de teatro y cuento escrito por Giovanni Verga. Considerada una de las óperas clásicas del verismo, se estrenó el 17 de mayo de 1890 en el Teatro Costanzi de Roma. Desde 1893, con frecuencia se programa en una doble cartelera denominada Cav/Pag con Pagliacci de Ruggero Leoncavallo.

En julio de 1888, el editor milanés Edoardo Sonzogno anunció un concurso abierto a todos los jóvenes compositores italianos que aún no habían realizado una ópera en el escenario. Fueron invitados a presentar una ópera de un acto que sería juzgada por un jurado de cinco destacados críticos y compositores italianos. Los tres mejores se representarán en Roma subsidiados por Sonzogno.

Mascagni se enteró de la competencia sólo dos meses antes de la fecha de cierre y le pidió a su amigo Giovanni Targioni-Tozzetti, poeta y profesor de literatura en la Real Academia Naval de Italia en Livorno, que le proporcione un libreto. Targioni-Tozzetto eligió Cavalleria rusticana, una historia corta popular como base de la ópera. Él y su colega Guido Menasci se pusieron a componer el libreto, enviándolo a Mascagni en fragmentos, a veces solo unos pocos versículos a la vez en el reverso de una postal. La ópera finalmente se envió el último día en que se aceptaban las inscripciones de las obras. En total se presentaron 73 óperas, y el 5 de marzo de 1890, los jueces seleccionaron las tres últimas: Labilia de Niccola Spinelli, Rudello de Vincenzo Ferroni y Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni.

Hubo otras dos óperas basadas en los cuentos de Verga. El primero, Mala Pasqua! (¡Mala Pascua!). Por Stanislao Gastaldon, se inscribió en la misma competencia que Mascagni. Sin embargo, Gastaldon la retiró cuando recibió la oportunidad de que se presentara en el Teatro Costanzi, donde se estrenó el 9 de abril de 1890. En la competencia Sonzogno de 1907, Domenico Monleone presentó una ópera basada en la historia, y llamada también Cavalleria rusticana. La ópera no tuvo éxito en la competencia, pero se estrenó más tarde ese año en Amsterdam y tuvo una exitosa gira por toda Europa, terminando en Turín. Sonzogno, deseando proteger la lucrativa propiedad en la que se había convertido la versión de Mascagni, tomó medidas legales y logró que la ópera de Monleone fuera suspendida de su presentación en Italia. Monleone cambió la ópera "más allá del reconocimiento", colocando la música en un nuevo libreto. En esta forma, se presentó como La giostra dei falchi en 1914.

Además de Cavalleria rusticana, sólo Iris y L'amico Fritz han permanecido en el repertorio estándard, con Isabeau e Il piccolo Marat al márgen del repertorio italiano.

 

Argumento:

Lugar: Una aldea siciliana del siglo XIX    Hora: mañana del día de Pascua

 

Antes de que la acción tenga lugar, el joven aldeano Turiddu había regresado del servicio militar para descubrir que su prometida Lola se había casado con el carretero Alfio mientras Turiddu estaba ausente. En venganza, Turiddu había seducido a Santuzza, una joven en el pueblo. Cuando comienza la ópera, Lola, vencida por sus celos de Santuzza, ha iniciado una aventura adúltera con Turiddu.

 

La plaza principal del pueblo.

Fuera del escenario, se escucha a Turiddu cantando una siciliana, "O Lola c'hai di latti la cammisa" ("Oh Lola, como la nieve, pura en tu blancura"). A un lado está la iglesia; del otro lado, la tienda de vinos de Lucía y la casa donde vive con su hijo, Turiddu. Los aldeanos se mueven por la plaza, cantando el hermoso día de primavera, "Gli aranci olezzano sui verdi margini" ("El aire es dulce con flores de azahar") y un himno a la Santísima Virgen Maria. Algunos aldeanos entran a la iglesia y otros deambulan cantando.

Santuzza, después de haberse acostado con Turiddu y sospechar que ha sido traicionada por Lola, está angustiada y se acerca a Lucía cuando sale de su casa. Santuzza pregunta por Turiddu, pero Lucía responde que se fue a otra ciudad a buscar vino. Santuzza le dice que Turiddu fue visto durante la noche en el pueblo. Lucía le pide que entre a la casa para hablar, pero justo en ese momento Alfio llega en su carro, acompañado por los aldeanos. Elogia las alegrías de la vida de un carretero y la belleza de Lola, su novia. Alfio le pide a Lucía un buen vino viejo. Ella le dice que se ha acabado y Turiddu se ha ido a comprar más. Alfio responde que había visto a Turiddu a primera hora de la mañana cerca de su cabaña.. Lucía comienza a expresar sorpresa, pero Santuzza la detiene.

Alfio se va. El coro dentro de la iglesia se escucha cantando el Regina Coeli. Afuera, los aldeanos cantan un himno de Pascua, !Inneggiamo, Il Signor non è morto" ("Nos regocijamos de que nuestro Salvador esté vivo"). Todos entran a la iglesia, excepto Lucía y Santuzza. Lucía le pregunta por qué le indicó guardara silencio y Santuzza le dice: "Voi lo sapete o mamma... " (este número es uno de los más patéticos de la ópera) y que cuando Turiddu se fue de soldado, se había comprometido con Lola, su entonces novia, y que cuando regresó, la encontró casada con Alfio; luego le ganó a Santuzza el corazón y el honor, sólo para tratar de reconciliarse con Lola...  Yo sufro pues lo amo; quiero ver a Turiddu, suplicarle todavía... Lucía trata de consolarla y se va desconcertada a la iglesia. Se le aparece Turiddu a Santuzza, y le dice que ha estado en Francoforte... ¡ Mentira... ! le contesta Santuzza, que lo ha visto al amanecer salir de la casa de Lola. Turiddu, indignado, le dice que ya no la ama, se burla de Santuzza y que todo ha terminado entre ellos. Se escucha cantar a Lola una balada ligera: " Fior di giaggolo... " y aparece ante ellos, y despectivamente entra a la iglesia, mientras Turiddu injuria a Santuzza, quien le ruega desesperadamente no la abandone, pero en vano, la rechaza y entra a la iglesia a alcanzar a Lola. Santuzza furiosa y en un arranque de celos, al ver a Alfio que se acerca, le revela que su mujer le es infiel con Turiddu:       

" Turiddu mi tolse l'onore... " Alfio jura vengarse. El escenario queda solitario y el telón levantado y, como un momento de descanso a la tensión dramática de la ópera, se escucha el famoso " Intermezzo ", número musical exquisito muy conocido.  Después de este intermedio, se escucha el coro de la gente que sale de la iglesia; Turiddu le habla a Lola, pero ella le dice que se va a casa pronto para esperar a su marido.  Entonces Turiddu invita a todos los presentes a beber y les canta un brindis:  "Viva il vino spumeggiante... "

" Que viva el vino espumoso,

que en el transparente vaso,

como en la sonrisa amante,

infunde en el alma gozo... "

Llega Alfio y saluda a todos y Turiddu le ofrece un vaso lleno de vino que es rechazado. ¡Esto será veneno para mi! le contesta Alfio. Las mujeres alarmadas se llevan a Lola. Entre los dos hombres hay pocas palabras y, al estilo siciliano, se desafían: se abrazan y al mismo tiempo Turiddu muerde la oreja derecha de Alfio, y le pide no culpar a Lola, y piensa tristemente en la pobre de Santuzza. Alfio se va a esperar a su rival en el lugar del duelo. Turiddu llama a su mamá : 

" Mamma, quel vino e generoso... " le pide su bendición y le ruega cuide a Santuzza, por si no regresara. Turiddu canta: 

"Addio alla madre... "  La abraza y la besa, y otro beso, ... "¡ adiós !" y se va precipitado. El ambiente es de tragedia, la gente muy nerviosa y a poco se presenta, pálida y abatida y desesperada una mujer que grita:  ¡ Han matado a Turiddu !  ¡¡ Han matado a Turiddu... !!.


Sinopsis de la ópera Don Giovanni

Escena de Don Giovanni
Escena de Don Giovanni

Don Giovanni o el disoluto punito es un drama jocoso en dos actos  con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en italiano de Lorenzo da Ponte que fue considerado por muchos en la época como dramma giocoso, un término que denota una mezcla de acción cómica y seria.

Mozart introdujo la obra en su catálogo como una "ópera buffa". Aunque a veces clasificada como cómica, mezcla comedia, melodrama y elementos sobrenaturales.

Acabó la partitura el 28 de octubre de 1787. Hay relatos diferentes so bre la terminación de la obra; algunos dicen que concluyó la obertura en el último minuto; otros hacen mención que fue el día anterior a su estreno que es la más probable, dado el hecho de que Mozart escribió que terminó la ópera el 28 de octubre.

La ópera fue estrenada en el Teatro Estatal de Praga el 29 de octubre de 1787.

Mozart también supervisó el estreno de la ópera en Viena que tuvo lugar el 7 de mayo de 1788. Para esta producción, escribió dos nuevas arias con recitativos correspondientes: el aria de Don Ottavio "Dalla sua pace" compuesta para el tenor Francesco Morella; el aria de Elvira: "In quali eccessi... Mi tradi quell'alma ingrata" compuesta para la soprano Caterina Cavalieri y el dúo entre Leporello y Zerlina "Per queste tue manine". También realizó algunos cortes en el final para hacerlo más corto e incisivo, el más importante de los cuales es la sección en la que Anna y Ottavio, Elvira, Zerlina y Masetto, revelan sus planes para el futuro.

 

Argumento:

Lugar: Sevilla    Época: Mediados del siglo XVII.

 

Acto I. Patio del palacio del comendador. Es de noche. Leporello, el criado de don Juan monta guardia, se queja de su condición de criado y del trabajo que tiene que hacer para su amo, tanto de día como de noche. (aria: Notte e giorno faticar... ") Don Juan aparece agitado; ha tratado de mancillar la honra de doña Anna y al ver frustrado su intento, trata de huir mientras ella grita pidiendo auxilio. Alarmado su padre, el comendador, acude en su defensa, se provoca un duelo y el débil viejo cae mortalmente herido. Don Juan, sin ser identificado pues lleva disfraz, escapa rápido seguido por su asustado servidor. Don Octavio, el prometido de doña Ana, descubre el cadáver del comendador y juran vengar este crimen; doña Anna canta: "Fuggi, crudele... "

 

Escena II. Una calle; amanece. Leporello protesta en contra de la vida que lleva su amo, pero es amenazado y luego lisonjeado y don Juan le cuenta de su nuevo amor. Ven llegar un carruaje en el que va una dama; se acercan sombrero en mano y reconocen a doña Elvira, una dama seducida y abandonada por don Juan. Doña Elvira llena de reproches al pérfido canta: "Oh! chi mi dice mai... " pero el seductor deja a Leporello el cuidado de explicarle que ella no ha sido la única víctima y le muestra una larga lista de conquistas de su amo, mujeres de todos los países, edades y condiciones. Leporello canta: "Madamina...! il catalogo in questo... " un mil o más y ella resuelve vengarse.

 

Escena III. En los suburbios de Sevilla. A la derecha visible la mansión de don Juan. En escena un grupo de aldeanos, entre ellos Zerlina y Masetto, que van pronto a casarse. Don Juan se enamora de la bella Zerlina y encarga a Leporello que invite a todos a entrar a la mansión, obsequiándoles con refrescos y bocadillos y mientras Leporello distrae a Masetto, don Juan emprende de inmediato la conquista de Zerlina a quien le llega a ofrecer hasta matrimonio. Después de algunas lisonjas, la joven acepta la promesa del irresistible enamorado. Dúo: "La ci darem la mano... " En este momento aparece doña Elvira: "Ah fuggi il traditor... ". Se presentan doña Ana y don Octavio quien pide a don Juan para hallar al asesino del padre de su prometida, él lo promete. Mientras, doña Ana ha reconocido la voz del que precisamente andan buscando; se presenta Elvira y lo denuncia como un pérfido. (Cuarteto: "Non ti fidar... " pero don Juan les dice que está loca. Doña Elvira sale y también don Juan, y doña Ana entonces le hace a don Octavio el relato de cuando ella estaba en su alcoba y pudo ser víctima del intruso, el mismo que en su huida mató a su padre. Doña Ana canta: "Or sai chi l'onire... " Don Octavio impresionado, la consuela y lleno de amor, le canta la célebre aria "Dalla sua pace... " Se van y reaparece Leporello que ha decidido dejar el indigno empleo que tiene, pero entra don Juan y ordena que todo se diaponga para un gran festín que ha de celebrarse esa misma noche.

 

Escena IV.  En el jardín de la mansión de don Juan. La fiesta se inicia con una alegre canción de don Juan: "Fin chian dal vino... " Por otro lado Zerlina trata de consolar a Masetto, con quien finalmenete y llorando, hace las paces. Zerlina canta: "Batti, batti, bel Masetto... ", pero con todo, la voz del seductor que ambos escuchan, reanima la emoción de Zerlina y el furor de Masetto y ambos se esconden, ya que en un momento don Juan entra con los aldeanos que pasan, pero don Juan descubre a Zerlina y Masetto y con sangre fría y calculada amabilidad, los invita a participar en la fiesta, cosa que aceptan. Se presentan disfrazados con dominós y antifaces, doña Ana, doña Elvira y don Octavio y su plan es la venganza contra don Juan, mismo que aparece con Leporello y los invita a pasar. Aquí se escucha el incomparable adagio, llamado "Trío de las máscaras": "Protegga il giusto cielo... "

 

Escena V. En el salón de fiestas. Los aldeanos se regocijan de la hospitalidad del anfitrión y de las cortesías de los sirvientes, el baile está subiendo de ambiente; el escenario, brillante y el ambiente de frenesí y en el cual Zerlina se divierte como una aldeana fascinada por tanta luz. Los tres enmascarados cantan con don Juan y Leporello el "coro de la libertad"...  Se presentan tres orquestas de cámara separadas en el escenario. Hay gran revuelo y con la ayuda de Leporello que se pone a bailar con Masetto para distraerlo, don Juan logra separar momentáneamente a Zerlina de Masetto, consiguiendo llevar a la muchacha a una habitación. A los gritos de auxilio de Zerlina acuden Masetto y los demás invitados, consiguiendo liberar a la campesina. Don Juan intenta confundirlos arrastrando a Leporello a la habitación y amenazando con matarle a él por asaltar a Zerlina. Pero don Octavio saca una pistola, los tres invitados se quitan las máscaras y declaran que lo saben todo. (Quinteto: "Trema o scellerato... " Se oye un trueno amenazante, pero don Juan se ríe del destino y a punta de espada, se abre camino y desaparece...

 

Acto II

Una plaza de Sevilla; A un lado de la plaza se encuentra la mansión de doña Elvira; es noche de luna llena. Leporello trata de separarse de su amo, pero nuevamente es conquistado con dinero para llevar a cabo un nuevo plan. Se cambian capas y sombreros. Don Juan, cubierto hasta los ojos, ahora trata de conquistar a la doncella, llega hasta la ventana de doña Elvira a la cual se dirige simulando estar arrepentido. Leporello imita la voz de su amo y hace el amor en tal forma que cuando don Juan hace un ruido como matando a alguno, huye con Leporello. El campo queda libre ahora para su plan en contra de Zerlina y le canta una serenata que la hace venir a la ventana.

Serenata. "Deh vieni alla finestra... " El coloquio es interrumpido por la llegada de Masetto y usu amigos armados de pistolas y garrotes y creyendo habérselas con el criado de don Juan, le revelan sus intenciones contra el libertino; don Juan, que se está haciendo pasar por su criado, los manda por una pista falsa, da una paliza a Masetto y escapa ileso. Llega Zerlina y trata de consolar a su maltrecho novio. Zerlina canta: "Vedrai carino, se sei buononino... "

 

Escena II. Puerta de la mansión de doña Ana. Gracias a su disfraz, Leporello ha traido a doña Elvira a este lugar para luego él escapar, pero la salida es cortada por doña Ana, don Octavio, Maseto y Zerlina. (Sexteto: "Sola, sola, in bujo loco... " en el que se expresan todos los complejos sentimientos de estos personajes. La muerte del miserable es decidida, pero que sorpresa, es Leporello y no don Juan. Leporello canta: "Oh! pietá signori mici...! y terminando, se escapa corriendo. Don Octavio declara estar convencido de la culpabilidad de don Juan y trata de consolar a doña Ana. Don Octavio canta: "Il mio tesoro... " y ofrece rápida venganza.

 

Escena III. En la mansión de doña Elvira. Doña Elvira, sola en su ventana invoca la cólera del cielo: "In quali accesi, o Numi... " Traicionada y abandonada, su sentimiento está lleno también de piedad para el infame y canta: "Mi tradi quell'alma ingrata... " 

 

Escena IV. Un cementerio: la estatua del comendador; hay oscuridad. Don Juan, todavía con la ropa de Leporello, salta la barda y al ver la estatua del comendador, se echa a reír; Leporello se le reúne. La risa de don Juan es interrumpida por la voz amenazante de la estatua del comendador: "esa risa terminará al empezar la aurora... " Leporello tiembla pero don Juan lo obliga a leerle la inscripción que figura en la base de la estatua y que dice: "Al villano impío que causó mi muerte, aquí espero la venganza". El cínico don Juan se ríe más y ordena a Leporello le diga a ese viejo burlón que lo invita a cenar mañana en la noche.  Tembloroso y lleno de miedo, Leporello le pregunta... ¿Vendrás mañana a cenar?... y la estatua hace un gesto afirmativo.

Cambio: El oratorio de doña Ana. Don Octavio trata de calmar a doña Ana, pero cuando le habla de amor, ella le ruega que espere, pues no puede explicarse, muy a su pesar, el carácter fatal del amor que siente y canta: "Non mi dir... bell'idil mio... "

 

Escena V. Sala de banquetes en la mansión de don Juan. Cumpliendo su palabra, don Juan ha hecho poner un cubierto para el comendador. Los músicos tocan mientras don Juan come y bebe, servidos por Leporello. La música toca varias piezas famosas de la época (en esta escena Mozart alude y hace la parodia de la ópera de su rival Martín: "La Cosa Rara" y luego la parodia de su propia ópera: "Las bodas de Fígaro"). Doña Elvira entra a rogarle que se arrepienta, como última prueba de su amor y canta: "L'ultima prova... " pero don Juan se burla y ella se retira y en un momento da un grito de horror. Va Leporello a averiguar y él grita también, los músicos huyen y Leporello explica temblando de miedo, que la estatua ha venido... De pronto se escuchan fuertes golpes en el portón y ante el terror de los invitados, aparece la majestuosa figura de "el convidado de piedra"... Don Juan se dirige a abrir la puerta mientras Leporello se oculta debajo del la mesa, pero don Juan conserva conserva su sangre fría y con el mayor desenfado se burla de la aparición. La estatua del comendador avanza en el vestíbulo y el libertino delante de su huésped ordena a Leporello sirva al invitado, pero el comendador lo invita a su vez a cenar con él en su tumba. Sin temblar, don Juan le toma su mano extendida y da un grito de dolor; la estatua apretó la mano a don Juan y le dice se arrepienta antes que sea tarde, a lo cual se rehúsa. Ha llegado el momento de la expiación. La estatua se hunde bajo la tierra, salen llamas de todas partes y los espíritus infernales se apoderan del libertino hacia el castigo eterno. Doña Ana, don Octavio, Zerlina y Masetto sobreviven y concluyen con Leporello, que se ha cumplido el castigo del culpable. El dolor de doña Ana es tan grande, que le pide a don Octavio un plazo antes de ser su esposa. (Sexteto: "Ah dove il perfido... ").


Sinopsis de la ópera Un baile de máscaras

Un ballo in maschera es una ópera en tres actos de Giuseppe Verdi con libreto en italiano de Antonio Somma. Sin embargo, el libreto de Somma estaba basado en el libreto de cinco actos de Eugène Scribe que había escrito para la ópera de Daniel Auber de 1833, Gustave III, ou le Bal masqué.

Scribe escribió sobre el asesinato en 1792 del rey Gustavo III de Suecia que fue asesinado como resultado de una conspiración política contra él.  Le dispararon mientras asistía a un baile de máscaras y murió 13 días después por la magnitud de sus heridas.

Verdi planeó su estreno en el Teatro Apollo de Roma, el 17 de febrero de 1859. Para que su ópera fuese permitida por la censura que imperaba en ese entonces, Verdi se vio obligado a someterse a una serie significativa de transformaciones y cambios de título. Al principio, la idea era bautizarla como Gustavo III en Estocolmo, luego se pensó en Una vendetta in dominino ambientada en Stettin, y finalmente Un ballo in maschera ambientada en Boston durante la época colonial..

Para el libreto, Scribe conservó los nombres de algunas de las figuras históricas involucradas (incluida la adivina Ulrica Arfvidsson, la conspiración y el asesinato en el baile de máscaras. Durante el resto de la obra Scribe inventó el romance entre el Rey y la ficticia Amélie, la esposa del secretario y mejor amigo del rey, y agrega personajes y situaciones como Oscar un paje real.

Es importante señalar que el 7 de enero de 1955, Marian Anderson, cantando el papel de Ulrica, rompió la barrera de color en el Metropolitan Opera, convirtiéndose en la primera artista afroamericana que apareció en esa casa de ópera.

 

Argumento:

Lugar: Boston   Época: A fines del siglo XVII.

 

Acto I

Sala en el palacio del gobernador. Después de un breve preludio con un doble coro, e el que se nota el contraste entre la actitud de los amigos del gobernador y la de los conspiradores, en el salón, lleno de funcionarios y gente del pueblo, entra Óscar el paje, y anuncia al conde, que enseguida se presenta sonriente y amable con todos y es recibido con alegría.

Óscar le pide que lea la lista de invitados para el baile que se dará esa noche. El conde la revisa y al ver el nombre de Amelia, la esposa de Renato, se regocija pues la ama y es amado y canta la romanza llena de gracia "La rivendrá nell'estasi, raggiante de Pallore... " Los conspiradores Samuel, Tomás... y los suyos, comprenden que no es oportuno asesinar a Ricardo... y aplazan la ejecución. Llega Renato: "Di speranze e gloria...", e informa a Ricardo de los peligros que le amenazan y que tiene las pruebas de la conspiración, pero el gobernador le dice que no se preocupe, pues es más fuete el afecto de su pueblo. Se presenta el juez y le informa que ha sido presa una adivinadora de raza negra llamada Ulrica, pero Óscar la defiende, le explica al conde que sólo es una mujer que predice la suerte en el amor. Óscar canta "Volta la terrea... " y Ricardo ordena se le ponga en libertad e invita a los presentes que pasen, disfrazados, a la morada de Ulrica adonde también él concurrirá. Samuel, Tomás y sus secuaces se preparan, pues es una ocasión inmejorable.

 

Escena II. La choza de Ulrica. La adivina está junto a su mesa: una niña le pregunta la buenaventura, Ulrica evoca al demonio y le conjura a que venga a su morada, diciendo que tres veces ha ganado el búho y silvado la salamandra y tres veces han gemido las tumbas para hablarle, y entona una plegaria macabra: "Re dell'avisso affretati, precipita per l'etra. " Rey del abismo, acércate... Ricardo disfrazado de pescador, observa que ha llegado antes que los suyos; el pueblo lo despide y se aleja riéndose. Silvano, el marinero, abriéndose paso entre el gentío, dice a Ulrica que desea saber su suerte y ella le toma la mano, le examina y le anuncia prosperidad; complacido se retira. Se escucha en la puerta un golpe; es un enviado de Amelia y Ricardo se oculta. Salen todos y entra una mujer con la cara cubierta con un velo... es Amélia. Ulrica le pregunta qué se le ofrece  y le responde que quiere olvidar al hombre  que ejerce en ella un poder tan grande como fatal. Ricardo, que está escuchando, lleno de emoción, se dice... "Me ama". Ulrica dice a Amelia; conozco una yerba mágica que rejuvenece el corazón, pero el que la necesite, tiene que arrancarla con su propia mano: está en un sitio donde los criminales expían sus delitos. Amelia se decide ir a buscarla  al sitio fatal y se aleja. Ricardo se promete seguirla. Entran por otra puerta los conspiradores, Óscar y los cortesanos, todos disfrazados. El conde, en una hermosa barcarola, le pide a Ulrica le diga su suerte... "Di tu se fedele..." Ulrica, después de observarle la mano le invita a que huya, su sino es fatal y le anuncia una muerte próxima. Ricardo le pregunta quién lo asesinará, y la maga responde que el primero que le estreche la mano ese día. Óscar y los cortesanos quedan horrorizados. (Quinteto: "E scherzo, od e folia... " El conde se burla  y al ir entrando Renato, Ricardo va a su encuentro y dice: He aquí a este amigo. Todos se sorprenden.

 

Acto II

Campo cerca de Boston. Hacia un lado se ve una horca. Amelia teme la muerte pero se decide a morir; se reanima, oye una campana a lo lejos, se sorprende cree ver un espectro que sale de las tinieblas y se aterroriza: "Ma dall'arido stelo divulsa..." Cuando llega el conde que la ha seguido y le pide a Amelia la confesión de que lo ama. Ella reflexiona y en vez de olvidar su amor en aquel lugar, aumenta con más fuerza que nunca: Dúo "M'ami, M'ami... " Siente pasos y reconoce a su esposo  y se cubre con un velo. Renato dice a Ricardo que viene a salvarlo pues sus enemigos lo siguen, el conde le pide acompañe a la dama hasta la ciudad y le hace jurar que no osará descubrir su identidad. La pareja regresa a Boston pero de pronto es rodeada por los conspiradores  que arrancan el velo a la dama y Renato, estupefacto, ve a su propia esposa... Ella clama su inocencia  y él siente la traición de su mejor amigo "Ve se di notte qui colla sposa... " Los conspiradores se burlan y los dejan, y Renato, decepcionado y lleno de ira, decide unirse a los conspiradores y vengarse por su propia mano.

 

Acto III

Habitación en la casa de Renato. Amelia y Renato solos; éste le dice que es culpable, que se prepare a morir. Amelia insiste en su inocencia y de rodillas le dice: moriré, pero antes permíteme ver a mi hijo. Amelia canta: "Morro, ma prima grazia... " El secretario reflexiona que no es sólo su esposa la que debe recibie el castigo sino también el seductor y entona la romanza más hermosa de la ópera: "Eri tu che macchiavi quell'anima... " Sale Amelia y entran Samuel y Tomás y fraguan con Renato su venganza. Regresa Amelia y dice a Renato que Óscar viene a convidarlos a un baile de parte del conde. Renato palidece y ella comprende que se trata de la muerte de Ricardo; entra Óscar y entrega la invitación.

 

Escena II. Despacho del conde. Ricardo con el fin de terminar esta situación y no ser traidor a su amigo Renato, decide nombrarlo con un distinguido cargo en Inglaterra, adonde partirá con su esposa, lamentándose de la realidad "Ma se m'e forza perderti... " sintiendo el tormento de la separación y tal vez no pueda ni despedirse de ella. Entra Óscar y le entrega una carta mandada por una dama anónima en la que le avisa que en el baile se atentará contra su vida; él supone viene de Amelia, pero no desiste del baile.

 

Escena III. Gran salón de baile. El coro celebra la magnificencia de la fiesta. Ya están entre la concurrencia los conspiradores enmascarados. Renato ruega a Óscar le diga cuál es el traje que lleva Ricardo, pero el paje no se lo revela y entona la bellísima aria: "Saper vorreste... " pero al final, Renato consigue saberlo: Ricardo estará vestido de negro con una cinta roja sobre el pecho. Amelia que reconoce al conde, le dice que lo ama aunque nunca será suya y le suplica que huya, cuando llega el ofendido esposo y con un puñal lo ataca... Cae Ricardo en brazos de sus amigos y casi moribundo, perdona a Renato y declara inocente a Amelia, afirmándolo con su vida. Renato se arrepiente de su crimen y Amelia se ve acosada por los remordimientos. Ricardo se despide de todos y expira dando a Amelia su último adiós.

Sinopsis de Lucia di Lammermoor

Natalie Dessay cómo Lucia
Natalie Dessay cómo Lucia

Lucia di Lammermoor es una ópera en tres actos, con música de Gaetano Donizetti. Texto en italiano de Salvatore Cammarano, inspirado en la novela "La novia de Lammermoor" de Sir Walter Scott.

Donizetti escribió Lucia di Lammermoor en 1835, un momento en que varios factores llevaron al apogeo de su reputación como compositor de ópera. Gioachino Rossini se había retirado recientemente y Vincenzo Bellini había fallecido poco antes del estreno de Lucia dejando a Donizetti como "el único genio reinante de la ópera italiana". El momento coincidía con un interés por los europeos en la historia y la cultura de Escocia. El romance percibido de sus guerras violentas y feudos, así como su folclore y mitología, intrigaron a lectores y audiencias del siglo XIX. Sir Walter Scott dramatizó estos elementos en su novela La novia de Lammermoor.

La historia se refiere a la emocionalmente frágil Lucy Ashton que está atrapada en una disputa entre su propia familia y la de los Ravenswoods. El escenario es el Lammermoor Hills de Escocia en el siglo XVII.

 

Argumento:

Lugar: Escocia   Época: Fines del siglo XVI.

 

Acto I.

Castillo de Lammermoor. Norman, capitán e los guardias del castillo discute con ellos sobre un desconocido que se ha visto rondar por esos parajes y los envía en su busca. Regresa Norman y le dice a su señor, Lord Henry, que cree se trata de Edgardo de Ravenswood, cosa que encoleriza a Henry pues odia a Edgardo y su ira aumenta cuando guardias regresan  y le informan que han reconocido a su enemigo. Norman comenta con Henry que Lucia está enamorada de Edgardo; al oír esto, Henry se vuelve loco de rabia ("Cruda, funesta, smania..."). Henry confiesa a Norman que ha perdido toda su fortuna y que si Lucia se casara con su amigo Lord Arthur, restauraría fortuna y prestigio, pero que Lucia no lo acepta, y que se vengaría (Henry: "La pietade in suo favore...")

 

Escena II

Un parque. Lucia espera en compañía de Alicia a Edgardo en el lugar de costumbre. (Lucia: "Regnava nel silenzio...") Llega Edgardo y le dice que la tiene que dejar de ver pues ha recibido órdenes de marchar a Francia, pero que antes quiere hablar con Henry a fin de terminar el odio mortal que existe entre las dos familias. Lucia, conociendo a su hermano, lo disuade de esa idea, se cambian anillos de promesa de matrimonio y se unen en un adiós apasionado. (Dúo: "Verramo a te sull'aure...".

 

Acto II

Antesala en el castillo. Henry y Norman están esperando a Lucia; hablan de interceptar las cartas de Edgardo y envenenar el pensamiento de Lucia contra él.. Lord Henry ha decidido que su hermana se case con su pretendiente Lord Arthur Bucklaw. Intercepta la correspondencia entre Edgardo y Lucia y para completar su obra falsifica la letra de Ravenswood escribiendo una carta que deja convencida a Lucia de que es engañada y que el amor de Edgardo ya es de otra mujer, y ante esto y los reproches de su hermano consiente en sacrificarse casándose con Lord Arthur. 

 

Escena II 

Gran salón del  castillo. Damas y señores se reúnen para asistir  al matrimonio. Llega la novia pálida, deprimida  y vestida de luto, cosa que llama la atención y Lord Ashton trata de explicar esta actitud diciendo que todavía  llora la muerte de su madre. Lucia desfalleciente, es acompañada hacia la mesa donde se encuentran los documentos y, al firmar el acta que la convierte en Lady Bucklaw, aparece de repente Edgardo, que espada en mano, se avalanza contra su odiado enemigo, pero el padre Raymundo lo detiene: (Sexteto: "Chi mi frena in tal momento..."). Lord Henry le muestra el acta matrimonial  y Edgardo con furia reconviene a Lucia por su traición y sin escuchar explicaciones, se aleja desesperado, maldiciéndola a ella y a toda su familia.

 

Acto III

Torre del castillo de Ravenswood. Lord Henry viene al castillo de su enemigo, y agraviado, lo reta a duelo que deberá celebrarse el día siguiente, en el cementerio. (Dúo: "O sole, piú ratto sorger t'appresta... "

 

Escena II 

 

Salón del castillo Lammermoor. Los invitados continúan los festejos del casamiento; de pronto entra Raymundo y les informa azorado, que Lucia, herida en lo más profundo de su alma acaba de asesinar a su esposo y ha perdido la razón, que está loca, la pobre Lucia se aparece con la mirada extraña, y creyendo que se va a casar con Edgardo canta la famosa aria de la locura: "Oh, gioja che si senti..." Todos están sumidos en la mayor tristeza ... y Lucia cae en las manos de Alicia.

 

Escena III

El cementerio de los Ravenswood. Edgardo solo y desesperado invoca el recuerdo de sus familiares que allí reposan y diciendo que pronto se reunirá con ellos. (Edgardo: "Tombe degli avi miei...") En ese momento un amigo le hace saber que Lucia había matado a Lord Arthur, su esposo  y que había perdido la razón y le aseguró que Lucia nunca dejó de amarlo y cuando Edgardo va a correr en busca de su amada, una tétrica campanada avisa que el alma de Lucia había abandonado este mundo, estaba muerta. Edgardo no puede creerlo pero llega Raymundo y le confirma la desgracia, y entonces él, sacando del cinto un puñal, de un golpe se lo mete en el pecho, con su último pensamiento para la mujer amada. (Edgardo: "Tu che a Dio splegasti  l'ali o bell'alma innamorata ti rivolgi a me placata... " y el último de los Ravenswood cae muerto entre las tumbas de sus antepasados . ¡La muerte había unido a los amantes!.


Sinopsis de Cendrillon

Joyce Di Donato en Cendrillón
Joyce Di Donato en Cendrillón

Cendrillón es una ópera en cuatro actos de Jules Massenet con un libreto en francés de Henri Caïn basado en la versión de 1698 del cuento de hadas de Cenicienta de Perrault.

Como una de las primeras óperas producidas en la recién reconstruida Sala Favart (Hogar de la Opéra-Comique) disfrutó de las modernas instalaciones proporcionadas durante la remodelación, incluidos los efectos especiales en el escenario y la electricidad a lo largo del teatro.

 

Argumento:

 

Corto preludio descriptivo de un tiempo legendario.

 

Acto I

Casa de madame de la Haltière. Un gran salón de pintura que tiene una chimenea. Los sirvientes corren en todas direcciones, intentando cumplir las confusas órdenes. "¡Qué mujer!" es su grito, pero se detienen un poco, agotados, cuando entra Pandolfe. Sonríe, compasivo, diciéndoles que no se preocupen. Los sirvientes le informan que como dueño, él los respeta, pero que la señora, "¡La, La!" es otra historia. Pandolfe se lamenta de haber dejado su vida tranquila en el campo, con su hija, al haberse casado con una mujer con dos hijas horribles que maltratan a Lucette y que han tomado el poder de la casa. Sin embargo, exclama: "¡Algún día conseguiré ser el amo!". Mientras habla, los sirvientes anuncian la llegada de su mujer, quien aparece con sus orgullosas hijas. (Mme. de la Haltèrie: "Pongánse bien hermosas esta noche"). Anuncia a sus hijas que esa noche hay recepción en palacio, y les da instrucciones de cómo debe ser su comportamiento. "El baile es un campo de batalla", manifiesta. "¡No seáis banales ni demasiado originales!". También las hace bailar el minué, con gran ceremonia. (Mme. de la Haltière: "Los gestos deben ser graciosos"). La servidumbre aunque atareada, llevan a los sastres, modistas y peluqueros, los que adornan a las chicas por todo lo alto, y luego se van. Mientras dura su aseo, la madre actúa compulsivamente, pareciendo tan extraña que todos los presentes la miran estupefactos. Aparece Pandolfe, suntuosamente vestido, pero las tres mujeres hacen comentarios irónicos por la indiferencia que les muestra. "¿No encuentra nada agradable que decir ante tanta belleza?" preguntan airadas las hijastras. "La deberíamos callar, está loca", se dice divertido así mismo a propósito de su mujer. Todos salen corriendo hacia palacio para asistir al baile (Pandolfe: "¡Mi pobre Lucette, me voy!"). Comentando sus próximos triunfos, mientras los sirvientes señalan la fealdad de las chicas. Cenicienta aparece triste. (Cendrillón: "'¡Como son muy felices mis hermanas!") Sus hermanas asisten a bailes, y disfrutan de una vida indolente, mientras que ella tiene que trabajar en todo momento. Cendrillón es el pequeño grillo: su lugar es la tierra; mienntras las mariposas vuelan envueltas por la luz del sol (sus hermanas). Sentada al lado de la chimenea, duerme. La música se torna suave y dulce, y la Hada Madrina entra.(Hada Madrina: "Dulce chica") Invoca a los duendes, silfos y gnomos. los seis espíritus: "¿Cuál es su deseo?". Les pide que hagan que Cenicienta sea feliz y bonita. (Hada Madrina: "Hagan un vestido de mágico tejido".) (Coro de hadas: "Todos los pajarillos nos prestarán las alas"). A uno de ellos le encarga que haga de cochero, otro de mozo de caballos, otro tiene que hacer un filtro de amor, otro tiene que actuar como paje y el resto como mozos que iban guiando el camino de la carroza y en donde pararan, se acecaban a la puerta del carruaje y la abrían o cerraban. Cuando todo está listo, despiertan a Cenicienta y le informan que también ella irá al baile. De repente se percata de que está magníficamente vestida con una ropa digna de una reina. Entusiasmada se pone a bailar, y admira a las bonitas y pequeñas hadas y el lujoso carruaje. La Hada Madrina le advierte que debe abandonar el baile exactamente a medianoche, y le da un zapato de cristal mágico, que harán que su madrastra y sus hermanas no la reconozcan. Con gran emoción, y con todas las hadas bailando alrededor, corre al baile. 

 

Acto II

El palacio real. El salón de baile y los jardines están brillantemente iluminados. Hay un corto preludio y cuando se levanta el telón el Príncipe Encantado, único hijo del rey, está escuchando la música de un laúd, tratando de entretenerse. El maestro de ceremonias, seguido por los cortesanos, se acerca, pronunciando cumplidos vacíos y haciendo reverencias obsequiosas. El príncipe ni siquiera se da cuenta de su presencia, y hay un murmullo de disgusto cuando los cortesanos salen. Ahora entra un grupo de sabios, pero el conocimiento tampoco le interesa al príncipe, y ni los escucha. Otro grupo, ahora de políticos, recibe el mismo trato. Desalentados abandonan la sala. Suspirando, el príncipe deplora su infelicidad. (Príncipe Encantado: "Váyanse, déjenme en mi aburrimiento") Sueña con encontrar una mujer a la que pueda amar con todo su corazón, pero ninguna le gusta. El rey aparece con mucha pompa, con su corte (El rey: "Hijo mío, tienes que obedecer"), y anuncia que las hijas de los nobles principales de su reino desfilará, delante de su hijo, y entre todas ellas deberá escoger una como su prometida. Estas entran, ricamente engalanadas (Coro: "¡Elige! "¡toma tu prometida!"), y con gran ceremonia hacen una reverencia ante el príncipe. Al final del desfile aparece Madame de la Haltèrie con sus dos hijas, acompañadas por el decano de la facultad, el maestro de ceremonias y el primer ministro. El pobre Pandolfe se queda aparte. (Septeto: "Estamos en su presencia"). Madame y sus hijas bailan un rígido minué con los tres funcionarios. Las chicas están nerviosas y olvidan los pasos. En medio de la confusión aparece Cendrillon. El príncipe la mira con deleite, y se produce una expectación general. (Coro: "¡Mirad la extraordinaria belleza!") La madrastra y sus hijas están enfurecidas, pero gracias al zapato mágico no reconocen a Cendrillon. Todo el mundo la señala como su futura reina. Pandolfe está ebrio de admiración. El príncipe se dirige a Cendrillon apasionadamente (Príncipe: "Oh sueño encantador, que viene solo por mí"), preguntándole su nombre. Cendrillon le responde modestamente, "para ti, yo soy la desconocida". (Cendrillon: Tú lo has dicho, yo soy un sueño, Cendrillon y el Príncipe: "¿es posible que te pierda?".) El príncipe, cada vez más enamorado, le declara su pasión y las miradas de Cendrillon le indican que es correspondido. En el punto culminante de su felicidad el reloj toca las doce. Cenicienta sale corriendo, dejando al príncipe completamente hechizado, pero el baile continúa y el telón cae.

 

Acto III

La casa de Mme. de la Haltière. Entra Cendrillon, sin aliento y excitada. (Cendrillon: "¡Al final he llegado!") Narra su precipitada huída a través de los jardines del palacio, el miedo que ha sentido al pasar junto a las fantasmales estatuas de mármol bajo la luz de la luna, y como ha perdido el mágico zapato de cristal. Piadosamente, pide a su hada madrina que le ayude. Suena el órgano de las campanas. Cendrillon, tranquila, se ríe de sus miedos, luego observando el familiar lugar, compara su miserable estado con su triunfo en el baile. Al escuchar a sus padres que llegan, se esconde en su cuarto.

Los cuatro entran discutiendo. Pandolfe insiste en que la encantadora desconocida es bella, pero las otras no ven nada en ella. (Cuarteto: "¡Es cierto, es cierto!") La madrastra declara que, de hecho, el príncipe ha hecho muy bien en despacharla de mala manera. Pandolfe intenta replicar, pero es cortado por la intervención de su mujer haciendo recuento de sus ilustres ancestros. Las hijas expresan su aprobación, pero Pandolfe, resignado, dice que preferiría ser un plebeyo si con ello tuviera tranquilidad. Entra Cendrillon. ¿Que te pasa, querido padre? pregunta gentilmente.  Su calma exaspera a las excitadas mujeres, que intentan contar todas a la vez lo que ha pasado en el baile. (Terceto: "¡Una desconocida, una intrigante!"). Pandolfe no puede decir palabra. Cendrillon pregunta ¿qué ha dicho el príncipe cuando la desconocida ha desaparecido tan repentinamente?. "Ha dicho que si bien sus ojos lo han engañado al principio, la desconocida era demasiado extraña como para enamorarse. Esa es la irónica respuesta. Cendrillon palidece. Pandolfe ordena a las tres mujeres que salgan. Ellas reaccionan con insultos, y con salvaje histeria se van a su cuarto. Pandolfe intenta consolar a su hija. (Pandolfe, recitativo: "¡Pobre querida hija mía"; Pandolfe y Cendrillon: "Vamos, abandonemos esta ciudad"), diciendo que ambos abandonarán el país, y volverían a ser felices. Cendrillon se muestra feliz. Juntos, cosecharán flores, escucharán el canto del ruiseñor, ¡Y todas las penas se olvidarán! Besándola tiernamente, Pandolfe sale. Cendrillon, sola, medita sobre todo lo que ha sucedido (Cendrillon: "Tengo que irme, pero sola, querido padre") cavilando sobre las dudas del príncipe hacia ella. Ha soñado con el amor, pero ahora que ha despertado quiere despedirse de todo lo que hasta ahora ha sido su vida: las codornices que ha criado, el ramo de Pascua bendito que adorna la chimenea, y el sillón donde tantas veces ha descansado en brazos de su madre. Llorando, llama a su madre. De repente se escuchan truenos, y Cendrillon se encuentra en medio de la tormenta.

Cambio de escena: el país de las hadas, un hermoso prado lleno de flores; el mar al fondo. Es de noche (Coro de espíritus: "¡Ah, sombras huidizas!") Entran tres espíritus (Terceto: "¡Allí lejos, en la oscuridad!"). Comunican a los demás que han visto una criatura mortal que se acerca. El hada madrina, sentada en la rama de un roble, añade que hay otro mortal, un hermoso joven, que ambos están enamorados pero que ninguno de los dos tiene que ver al otro. (Hada: "No los dejo que se puedan ver"). El Príncipe Encantado y Cendrillon vagan por el prado, separados sólo por un muro de flores, invisible el uno al otro. Se arrodillan ante un roble. (Dueto, el Príncipe y Cendrillon: "Una pobre alma en pena". "Tu que puedes verlo todo") El príncipe expresa su perdida felicidad, y Cendrillon suplica al hada que se la devuelva. Mientras hablan, reconocen cada uno la voz del otro, pero todavía no se pueden ver. La hada, haciéndose visible ante ellos, mueve su varita mágica y el muro de flores desaparece. Las hadas rodean a los dos enamorados, cantándoles, y arrullados por sus voces, caen en un mágico sueño. (Coro de espíritus: "Duerman, sueñen").

 

Acto IV

Terraza de Cendrillon. Corto preludio implicando paz y felicidad. Pandolfe se inclina sobre Cendrillon, que duerme. Él la ha encontrado junto a un arroyo, insensible y la he recogido. De repente ella se despierta, hechizada. Su padre la consuela, y le cuenta que en sueños hablaba del baile del príncipe, de un roble encantado y de un zapato de cristal."¿Así que todo ha sido un sueño?" pregunta Cendrillon. "Sin duda, hija, estas cosas no han sucedido" es la respuesta. Se oyen voces de chicas a la distancia (Coro: "Abre tu puerta y tu ventana"), saluda a la primavera. Gozosamente llaman a Cendrillon, quien responde (Cendrillon: "¡Vuelve la primavera!"). La voz de las chicas desaparece. La madrastra se acerca, y Pandolfe coge a su hija de la mano y ambos huyen. Madame de la Haltière, como de costumbre, entra precipitadamente, seguida de un grupo de criados (Mme. de la Haltèrie: "Venid, vamos") Anuncia que el rey ha enviado a buscar por todas partes a la princesa que pueda ser amada por el Príncipe Encantado, pero que cuando después de examinarlas a todas y que ninguna le guste, entonces será el turno de ella y de sus hijas, y seguro que una de estas, con sus atractivos lo cautivará. Se ve al heraldo del rey acercándose. Al llegar, la madrastra hace una profunda reverencia y después sale precipitadamente , empujando a diestra y siniestra a los criados. El heraldo anuncia que el príncipe recibirá hoy a las princesas, las cuales deberán probarse un zapato de cristal que la encantadora desconocida perdió en el baile. Cendrillon, que acaba de entrar oculta  a los presentes exclama: "Mi sueño era, pues, verdadero".

Cambio de escena: Salón del trono, a mediodía (Coro: "Hurra, hurra, el cortejo avanza") Penetra el cortejo de la princesa, pasando delante del príncipe. El príncipe se muestra triste y ausente, sus ojos están fijos en el zapato de cristal y se encuentra a punto de desvanecerse. Se oye la voz de la Hada madrina (Coro: "Encantamiento, maravilla") Pide al príncipe que abra los ojos y al hacerlo ve a Cendrillon delante de él. Ella le habla dulcemente, y la Hada junta las manos de los dos enamorados. El zapato sólo sirve para ella. Pandolfe abraza con alegría a su hija, y la madrastra la felicita con afecto: "¡Hija mía! mi querida Lucette". Pandolfe dirigiéndose a la multitud declara que todo ha concluido felizmente, y todos están de acuerdo. (Coro: "¡La función ha concluido!").

 


Sinopsis de La Traviata

La Traviata es una ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la novela de Alejandro Dumas (hijo) La dame aux camélias (1852), adaptada a través de una representación teatral. Titulada en principio "Violeta" -nombre del personaje principal-, al parecer está fincada en la vida de una cortesana parisiense, Alphonsine Plessis.

Se estrenó, sin éxito, en el Teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853. 

El público se burló de la representación varias veces, y dirigió sus burlas a la soprano Fanny Salvini-Donatelli, que interpretaba  a Violeta. Salvini-Donatelli, aunque una cantante aclamada, fue considerada demasiado vieja (38 años), y además tenía sobrepeso, de manera que no encajaba con el papel dramático de Violeta Valery, quien muere de tuberculosis. Verdi había intentado convencer al gerente de La Fenice para dar el papel a una soprano joven, pero no lo consiguió. A pesar de todo, el primer acto encontró el aplauso al final; sin embargo, el público empezó a volverse en contra de la representación, especialmente después de cantar el barítono (Felice Varesi) y el tenor (Lodovico Graziani). Al final de la ópera, el público rió a carcajadas en lugar de apreciar el final trágico. Un día después, Verdi escribió a su amigo Muzio: "La Traviata, anoche un fracaso. ¿Falla mía o de los cantantes? El tiempo lo dirá".

 

Argumento:

Lugar: París y sus cercanías; época: alrededor de 1850

 

Acto I

Salón en la mansión de Violeta Valery en París. Violeta da esa noche una gran fiesta a sus amistades con un espléndido banquete. Llegan, entre otros, su amiga Flora del brazo del marqués, el barón Douphol y el vizconde Gastón, antiguo amante de Violeta, sintiendo ambos en ese momento la llama del amor. Todos se sientan alegremente a la mesa servida y Alfredo, que es poeta, a instancias de Violeta canta un alegre brindis que ella secunda y al fin todos hacen coro. Motivados por este canto todos van al salón de baile, menos Violeta, que se siente fatigada víctima de la enfermedad que la consume; pide quedarse sola para reponerse pero Alfredo permanece en su compañía, conversan y acaba declarándole su amor, en el que ambos confirman su mutuo amor; Violeta le regala una flor... una camelia, pidiéndole traerla cuando esté marchita y Alfredo se retira dichoso con esa cita. Regresan del baile los invitados y se despiden de la anfitriona, pues ya amanece. Violeta se queda sola, feliz ante un amor que siente sincero y noble, capaz de hacerla revivir a una diferente vida nueva, en la que expresa su emoción al sentir el verdadero amor y en la esperanza de un cambio, entona: "Sempre libera daggio o fol leggia...".

 

Acto II

Casita de campo cerca de París.  Han pasado tres meses y Violeta y Alfredo viven dichosos; Alfredo pronto sufre cruel amargura. Llega Anina y le informa que su señora la envió a París para obtener dinero, vendiendo muchos de sus bienes a fin de sufragar los gastos de su nueva vida de placer. Alfredo siente vergüenza y humillación y de inmediato sale a París a fin de procurar a Violeta los recursos necesarios. Durante su ausencia, se presenta el señor Germont, padre de Alfredo, da sus razones y exige a Violeta que abandone a su hijo, pues no puede tolerar esta situación irregular, que perjudica incluso a su propia hermana cuyo matrimonio peligra, aparte de que afecta la respetabilidad de la familia Germont.. Al principio sus maneras son algo bruscas y descorteses, pero al darse cuenta de la dignidad y amor sincero y recto de Violeta y que su hijo vive ahí a expensas de ella, cambia su actitud y ahora ruega, no exige. Violeta siente que su corazón se desgarra; llora y suplica en vano pero al fin decide sacrificarse; ella sabe que el resto de sus días están contados. El severo Germont, conmovido por la nobleza de la joven se aleja satisfecho y agradecido. Violeta escribe una carta de despedida para Alfredo y se prepara para salir de inmediato a París. Se presenta de regreso Alfredo y ante la turbación de su amante, se alarma y pregunta la causa de tal inquietud; sospecha que su padre estuvo ahí, ella le dice que no lo vio pues el señor Germont se limitó a dejar una carta. Muy agitada le implora a Alfredo que la ame siempre, como ella lo ama y le dice irá a París a suplicar el perdón del señor Germont. Violeta se va por fin, después de una tristísima despedida, pues sabe que ese adiós es el último: ¡La felicidad acaba en ese instante para ella...! Al rato, un muchacho le entrega a Alfredo una carta... es de ella, despidiéndose para siempre. En aquel instante crítico, aparece su padre que lo consuela, le habla del hogar y diciendo que al volver a su tierra natal, aquel sol, aquellos aires y aquel mar hermoso de Provenza, cicatrizarán la herida. Germont canta la célebre romanza, "Di Provenza il mar il soul....". Como Alfredo no quiere escucharle y descubriendo sobre una mesa una carta de Flora, la amiga de Violeta, invitándola a una fiesta, piensa que ahí puede estar su amada y enloquecido de celos y de dolor, sale precipitadamente, seguido de su padre.

 

Escena II

Galería en la residencia de Flora; en primer término, una mesa de juego. Flora ofrece una brillante fiesta. Llegan invitados disfrazados de gitanas y toreros, cantando alegremente; luego se sientan y juegan con animación. Entre los jugadores de baraja, se halla Alfredo, que se muestra muy nervioso. Aparece Violeta del brazo del barón Douphol, personaje que siente por Alfredo rencor y celos, que están correspondidos. Violeta se separa y conversa con Flora, mientras que Alfredo juega desesperadamente y dice en voz alta alusiones insultantes para Violeta, dando a entender que cuando tenga mucho dinero, esa mujer volverá a su lado. El barón contiene su ira y desafía a Alfredo al juego; éste acepta y siempre gana... y con disimulo se retan a duelo, cuando se avisa que la cena está servida y todos se van al comedor. Violeta vuelve angustiada, seguida de Alfredo y se halla inquieta por la suerte que pueda correr Alfredo, pues sólo a él sigue amando profundamente. Alfredo le ruega seguir sus amores, pero ella se niega, pues prometió abandonarlo para siempre y, a fin de disuadirla y sin olvidar la promesa hecha al señor Germont, le miente a Alfredo al declararle que ahora está enamorada del barón. Fuera de sí, Alfredo llama a voces a los invitados y arrojando todo el dinero que acaba de ganar a los pies de Violeta, le infiere la ofensa de pagar en tan despectiva forma, los favores que de ella recibiera. Violeta, asombrada y cruelmente ofendida, cae sin sentido en el momento en que aparece el señor Germont, que censura como todos, el proceder de Alfredo; sólo el viejo puede apreciar los nobles sentimientos de Violeta que ha realizado tan sublime sacrificio. Alfredo se arrepiente de su odiosa conducta, pero el barón, recordando el desafío, le dice, responderá al ultraje.

 

Acto III

Alcoba de Violeta; en el fondo de la habitación hay un lecho donde reposa, casi moribunda, Violeta Valery. La joven, presa de la enfermedad, la tuberculosis, se encuentra en la última etapa del mal y es atendida por el doctor y su sirvienta. Se levanta y trabajosamente se sienta en un sofá; el doctor dice a Anina que Violeta está muy grave, y se retira. Al quedarse sola Violeta, lee una carta de Germont en la que le refiere que en el desafío fue herido el barón y que Alfredo irá hacia ella, para obtener el perdón que tanto anhela; también la visitará el propio Germont. Desgraciadamente tal cambio de actitud es tardío pues ella comprende que va a morir muy pronto y dedica a Alfredo sus melancólicos recuerdos y llena de ternura y pasión, se despide tristemente del pasado entonando el aria: "¡Addio! del passato...", adiós a todo lo que yo amo... Es carnaval y afuera se escucha el alegre canto de los grupos de máscaras. Regresa Anina que anuncia la llegada de Alfredo, que se presenta pálido de emoción, implorando su perdón y cantan los dos: "Parigi o cara, noi lasciaremo...". 

El fin se acerca y Violeta al sentirse desfallecer, se despide de Alfredo, entregándole en recuerdo una medalla y deseándole encuentre una mujer que lo ame tanto como ella... mientras, desde la eternidad rezará por ellos... y expira en los brazos de su inconsolable amor y en medio del dolor de todos los presentes... "Y así acaba la triste ópera de Verdi, pero sus exquisitas melodías vivirán en nuestra memoria por largo tiempo, como un mensajero de dulces esperanzas..."

 

 

 


Sinopsis de Il Trovatore

Il Trovatore es una ópera en cuatro actos de Giuseppe Verdi con un libreto en italiano de Salvatore Cammarano, basado en la obra El Trovador (1836) de Antonio Garcia Gutiérrez.

El estreno tuvo lugar en el Teatro Apollo en Roma el 19 de enero de 1853 y que con el tiempo resultó un éxito operístico debido al trabajo de Verdi en los últimos tres años.

Verdi comenzó a manejar su idea de componer la ópera Il Trovatore en enero de 1850 platicando con Cammarano. Se inició la preparación del libreto, primero por Cammarano hasta su muerte a mediados de 1852 y luego con el joven libretista Leone Emanuele Bardare, que le dio al compositor la oportunidad de proponer revisiones que se llevaron a cabo bajo su dirección. Estas revisiones se pueden apreciar en la expansión del papel de Leonora.

Durante estos tres años de actividad operística para Verdi, estuvo escribiendo y preparando el estreno de su ópera Rigoletto en Venecia en marzo de 1851.

Las cosas quedaron en suspenso durante varios meses mientras Verdi se preocupó por cuestiones familiares, que incluían las enfermedades tanto de su madre (que murió en julio), el distanciamiento de sus padres con comunicaciones realizadas solo con abogados, y la administración de su propiedad recién adquirida en Sant'Agata donde había establecido a sus padres. La relación con sus padres, aunque legalmente interrumpida, así como la situación con Giuseppina Strepponi que vivía con él estando soltero, al igual que el deterioro de su relación con su suegro Don Antonio Barezzi.

La pareja regresó a Sant'Agata a mediados de marzo de 1852 y Verdi inmediatamente comenzó a trabajar en su ópera Il Trovatore después de un año de retraso.

Verdi se enteró de la muerte de Cammarano en julio de 1852 a través de una revista teatral significándole un duro golpe personal y profesional. El compositor sabía que Cammarano había concluido el aria del tercer acto de Manrico, "Di quella pira" solo ocho días antes de su muerte. Se relacionó con un joven poeta, Leone Emanuele Bardare que estaba iniciando su carrera, por lo que compositor y libretista se vieron a finales de diciembre de 1852 en Roma y así, Verdi comenzó a trabajar en Il Trovatore como en La Traviata.

 

Argumento:

La acción transcurre en Vizcaya y Aragón en España en el siglo XV.

 

Acto I

La sala de guardia en el castillo De Luna (El palacio de la Aliaferia, Zaragoza, España)

Mientras el conde de Luna ronda bajo los balcones de su amada Leonor, Fernanado, su capitán de guardias, refiere a sus soldados la lúgubre historia del conde, quien adora a Leonor y le preocupa la rivalidad de un desconocido trovador  a quien la leyenda supone hermano del conde. Relata que el viejo conde de Luna tenía dos hijos, ante la cuna del menor se halló una mañana a una vieja gitana y todos pensaron que había ido a embrujar al niño; el niño había caído enfermo y por eso la condenaron a la hoguera como una bruja, ya que sus protestas de inocencia fueron ignoradas. Pero en la pira donde murió la mujer se encontraron los restos de un niño... y el mismo día había desaparecido el hijo menor del conde. Al morir la gitana, le había ordenado a su hija Azucena que la vengara, lo que hizo secuestrando al bebé. El viejo conde murió de pesadumbre, pero encargó se averiguara la verdad, pues se pensó que el hijo del conde, robado por una gitana hechicera, era el propio hijo de la gitana. Los soldados comentan que el alma de esa bruja todavía vaga en pena, pues algo raro han notado al llegar las doce de la noche. Al sonar las campanadas que marcan la media noche, los asustados guardias maldicen a la infernal bruja y se apresuran a tomar sus puestos.

 

Escena II. Jardines del palacio.

Se acerca la noche y la luna ilumina débilmente. Leonor pasea acompañada de Inés y le cuenta del trovador que le ha llevado serenatas; que se llama Manrico, que lo conoció en un torneo y del que está enamorada. Inés le hace ver los peligros, los celos del conde, pero Leonor está decidida y al momento de ir a entrar al castillo, se detiene porque escucha la voz del trovador que canta a lo lejos una bella serenata. Sale el conde de la oscuridad y al regresar leonor, confunde al conde con el trovador y le habla de amor, al momento que se presenta Manrico. El conde reconoce en su rival a uno de los partidarios de Urgel, un prófugo; y lleno de cólera, se desafían a un duelo. Los dos rivales se alejan con las espadas desenvainadas, mientras Leonor cae desmayada.

 

Acto II

La gitana. En un campamento de gitanos, en las agrestes montañas de Vizcaya, una tribu de gitanos inicia sus labores y algunos, ocupados en la forja, golpean sus yunques con acompasado martilleo, cantando el famoso "Coro de los Herreros"; terminan sus labores y se alejan, quedando solos Azucena y Manrico. La vieja y siniestra Azucena, recuerda los terribles momentos que pasó al ver morir a su madre en la hoguera. El joven la interroga y escucha la sorprendente revelación que le hace la gitana, de cómo, atolondrada al tomar venganza, arrojó a las llamas a su propio hijo, en lugar del vástago del conde. El trovador le cuenta a la que cree su madre, que le fue imposible en el duelo, matar al conde, sólo lo hirió, pues una fuerza sobrenatural se lo impidió. Llega un mensajero de Ruiz portando una carta de Leonor en la que dice que como se niega a contraer matrimonio con el conde de Luna, se le obligará a entrar a un convento si él no llega a rescatarla. Manrico parte presuroso para tratar de impedirlo.

 

Escena II. El atrio del convento de la Cruz, cercano a Castellar.

El conde de Luna, Fernando y algunos de sus secuaces, esperan el momento para raptar a Leonor, que va a profesar. Se escucha el tañido de las campanas de las plegarias de las religiosas que llevan a Leonor al altar y en el instante que van a apoderarse de la joven, llega Manrico, Ruiz y sus hombres que venciendo a los soldados del conde, se llevan a Leonor.

 

Acto III

El hijo de la gitana. Un campamento cerca de Castellar. Los soldados del conde de Luna están acampados frente al castillo donde se hallan Leonor y Manrico (Coro de los soldados), cuando unos centinelas traen a Azucena que ha sido sorprendida en las inmediaciones. Se le pregunta la razón de su presencia y dice la gitana que tiene un hijo que ha huido de su lado y anda en su busca; el hijo es Manrico y al enterarse el conde que esa mujer es la madre de su rival, la condena a morir en la hoguera.

 

Escena II. Sala junto a la capilla del castillo de Castellar sitiado por el conde.

Manrico, que va a casarse con Leonor en la capilla, sabe que al día siguiente serán atacados por los sitiadores y dispone con Ruiz, la defensa del castillo. Los dos enamorados al quedar solos, renuevan sus expresiones de amor. Mientras se oyen los cantos religiosos para la ceremonia nupcial, llega un escudero que informa a Manrico que la tropa del conde ha detenido a la gitana y van a quemarla viva. El trovador ordena a Ruiz se disponga de inmediato a la lucha, decidido a salvar a la que cree su madre y entona el aria "Di quella pira, l'orrendo foco" número que ha sido la delicia de los tenores dramáticos. Salen a pelear por rescatarla.

 

Acto IV

El suplicio. Exterior del palacio de Aliaferia. Manrico y sus soldados han sido vencidos por el conde, quien tiene al trovador encerrado en una mazmorra mientras llega el momento de su ejecución. Leonor viene con el propósito de liberarlo y expresa su dolor al pie de la torre-prisión. A lo lejos se escuchan los lúgubres cantos de los monjes y la voz de desde la torre se deja oír. Una de las escenas más impresionantes de la ópera por la belleza y riqueza de sus efectos musicales. Entra Leonor y suplica al conde de Luna el perdón para el prisionero, pero sólo acepta el conde a condición de que ella ha de ser suya; ella acepta y obtiene un salvoconducto para liberar a Manrico.

 

Escena II. Cárcel oscura con un farol al centro. Azucena y Manrico están en el mismo calabozo y recuerdan sus añoradas montañas; aparece Leonor que anuncia la libertad de su amado, pero éste, al darse cuenta del precio que se ha pagado por su liberación, la vitupera y se niega a aceptarla; Azucena, sin embargo, tiene el presentimiento de su triste fin, pero sigue acostada en su camastro de paja. Leonor, que ha ingerido un veneno para no llegar con vida al tener que cumplir con su promesa al conde, cae muerta a los pies de Manrico en los momentos que entra el conde, quien al comprender la traición de Leonor, furioso ordena a sus esbirros la inmediata ejecución de Manrico. Azucena despierta y angustiada pregunta por su hijo... ¡va hacia la muerte! contesta el conde. El trovador es llevado al patíbulo; un golpe de tamtam le avisa a Azucena que la cabeza de Manrico ha caído, y el conde arrastrándola hasta la ventana, le hace ver el trágico final de Manrico, y entonces Azucena, fuera de sí, le grita la terrible verdad: ¡Él era tu hermano...! ¡Estás vengada, madre mía...! y se desploma inconsciente ante la desesperación del conde.